Un ataque de orgullo salva a la Juventus

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Guardiola se encontró un equipo campeón de todo cuando aterrizó en Múnich y así quiere dejarlo el próximo mes de junio. Cerrar el círculo de un proyecto que nunca caló del todo en el aficionado del club ni en la directiva, pero que en su última etapa está empezando a dar signos de grandeza. Un aura de dominio total que recuerda a la que dejó en Barcelona y que, a falta de una figura letal como Messi, vive de la inspiracion de la pléyade de estrellas que conviven en el vestuario alemán. Ayer, en uno de los estadios más complicados de Europa, donde el Real Madrid condenó parte de sus opciones hace un año, el Bayern dio un recital durante una hora, pero se durmió y dejó con vida a la Juventus, cuyo empate final deja la eliminatoria abierta.

La Juve salió timorata ante su afición, encerrada atrás por una alineación conservadora que dejó a Morata en el banquillo. Allegri optó por un centro del campo cicatero, con Marchisio, Khedira y Pogba, y eso le costó la posesión de la pelota. Dominaba el Bayern a placer, aunque le costaba llegar hasta la portería de Buffon. La historia de siempre, rota a cuentagotas por el desborde de Douglas Costa y Robben. En una de esas internadas, el balón le llegó a Muller en el área pequeña, donde el alemán se encontró con un lanzamiento tan sencillo, que no acertó a introducirlo en la portería. Un error garrafal que no lastró al Bayern, cada vez más confiado y cercano a la portería italiana.

Movía y movía la pelota el equipo rojo, descolocando a su rival antes de darle verticalidad en busca del gol. Lo tuvo primero Bernat y un poco más tarde Lewandowski, pero el que lo encontró, casi de casualidad, fue Muller al filo del descanso, tras aprovechar un despeje de la defensa italiana. El gol dio alas al Bayern, cuyo empuje encontró premio en las botas de Robben al volver de los vestuarios. El 0-2 no cambió el panorama del partido, pero sí lo hizo una jugada aislada, casi afortunada, entre Mandzukic y Dybala, que el argentino transformó en el primer gol de la Juve. Ahí sí reculó el Bayern, al que le sentó muy mal el gol y peor la entrada de Morata.

El español fue un peligro constante para el equipo alemán y una asistencia suya se convirtió en el empate por medio de Sturaro. Un resultado esperanzador para la Juve, que llegará con vida a Alemania por un arranque de orgullo

 

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